Trieste-Perugia
Tostadas francesas
con queso crema y miel y unos croissants rellenos de mermelada, café y zumo en
el restaurante del hotel, treinta minutos mas tarde salíamos de Trieste por la
carretera que bordea la costa y recorre una parte mas residencial de la ciudad,
a la izquierda el Adriático con sus angostas playas de piedra y un pequeño
boulevard donde desde muy temprano se ven algunas tumbonas con gente tomando el
sol, a la derecha algunos comercios sencillos de playa y enseguida la montaña
cubierta de casas con magnificas vistas, en medio de aquello un gran faro se
yergue inmenso dando la bienvenida a Trieste,
decorado con una gran escultura de bronce ya de color verde en su cima. Después
de unos cien kilómetros y en vista de lo lento que avanzamos y lo lejos aun del objetivo del día decidimos
cambiar la ruta hacia la autopista para
avanzar un poco mas rápido, así al llegar a la entrada de Venecia y después de
una corta parada a tomar un bocadillo, la mejor tarta de chocolate que halla
probado y café, nos dirigimos a la autopista y a gran velocidad sin poder ver
nada cruzamos Padua, Ferrara y Boloña, donde si terminamos entramos para una
visita rápida y probar una antigua y recomendada pastelería donde nos sirvieron
un Latte Macchiato y un Canoli que recordaré.

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